La evaluación de las capacidades
dentro de los procesos de certificación de competencias, la evaluación del desempeño y la selección de personal:
La norma Internacional ISO/IEC 17024 introduce dentro de los elementos que deben contener los esquemas de certificación, las capacidades, las cuales pueden incluir capacidades físicas, mentales y aptitudinales, vistas las finales desde los factores de aptitud y actitud.
Siendo la actividad de la conducción de vehículos, una actividad donde se requiere poseer “capacidades” para desempeñarse competentemente, T.I.T.E.C. ha incluido dentro de su esquema de certificación y como requisitos de certificación, la necesidad de evaluar las capacidades no solo desde el ámbito del saber hacer o saber, saber, sino desde un ámbito más amplio como lo abarca el saber ser y estar.
Capacidades físicas:
Capacidades tales como, las habilidades y la experiencia en la actividad (Propias del saber hacer), se deben complementar con las capacidades físicas necesarias que ha debido poseer el conductor, para alcanzar las habilidades y la experiencia adecuada para el desempeño exitoso. Sin estas capacidades físicas, lograr la habilidad y la experiencia necesaria para dicho desempeño no habría sido posible.
¿Pero cuáles son aquellas capacidades?
Las capacidades se dividen en capacidades condicionales, como: la velocidad, la fuerza, la resistencia y la flexibilidad; y en capacidades coordinativas, como: la reacción, el ritmo, el equilibrio, la orientación, la adaptación, la diferenciación y la sincronización o acoplamiento; todas ellas, susceptibles de reducirse o perderse con el paso del tiempo o así mismo, susceptibles de ser mejoradas.
Dichas pérdida o reducción de capacidades o la necesidad de mejora, hacen que, a pesar de la experiencia ganada con el paso del tiempo, y la habilidad obtenida para desarrollar la actividad, disminuya, desmejore o se pierda, convirtiéndose, en un factor de riesgo que, con seguridad, está presente en la mayoría de los accidentes de tránsito, sobre todo en aquel colectivo de conductores que cuentan con mayor experiencia, de donde se puede obtener la siguiente ecuación que, aunque suene ilógico, se presenta: "a mayor experiencia, menos habilidad".
Capacidades mentales:
La capacidad mental vista desde la inteligencia del ser, se puede definir como la capacidad que posee el conductor de generar información o de obtenerla, procesarla y resolver situaciones o problemas que se le presentan en cantidades incontables en cada metro de conducción.
Muchos de los accidentes de tránsito se ocasionan por una mala percepción de una situación de riesgo o mejor en el preciso momento en que se toma una mala decisión; o no se sabe como resolver el problema; o no se han obtenido los conocimientos necesarios que pudiesen apoyar la resolución de problemas presentados durante la conducción. En este sentido se puede hablar de la conducción inteligente, es decir, la capacidad de adaptación de una persona para cada situación que se le presente, las cuales pueden ser aprendidas y mejoradas. Con esta evaluación se quiere medir la capacidad del conductor para aprender y acondicionarse.
Capacidades aptitudinales:
Se refiere a las aptitudes requeridas para desarrollar la actividad de la conducción de vehículos. Dicha capacidades son la atención, la precepción, la capacidad intelectual y la orientación espacial, factores todos causantes de accidentes de tránsito que en conjunto con los patrones de conducta de los conductores que estimulan situaciones erróneas dentro del tránsito, pueden ser prevenidas o identificadas, para así de esta manera tener una idea clara del riesgo que presenta determinado conductor durante la actividad de la conducción y poder intervenir y corregir dicha personalidad o en definitiva descartarla para la conducción.
